lunes, 9 de abril de 2007

AYUDA A LOS PAÍSES POBRES

BASADO EN EL ARTÍCULO: “CÓMO AYUDA EL FMI A LOS PAÍSES POBRES” (ABRIL 2006, FMI)

Hoy en día hay un tema que nos preocupa a todos los “ciudadanos del mundo, la pobreza. Todas las personas sienten en sus corazones el sentimiento egoísta de ayudar a los demás para no sentirse culpables. Todas esas personas que son bombardeadas diariamente por anuncios en prensa, televisión o radio, donde aparecen esos pobres niños demacrados por las guerras, los desastres meteorológicos, y la inmundicia humana. Aquellas personas que por el puro egoísmo de quererlo todo, querer ser más que nadie, invaden la tierra del prójimo con el único deseo de ahondar más aún en su pobreza, su lacra, su herida, en definitiva, en su dolor.
Los países son nada más y nada menos que una extensión de los seres humanos, ya que si vemos más a dentro de los terrenos y las fronteras, un país es un conjunto de personas que debido a la historia, están agrupadas, compartiendo en algunos casos, cultura, moral y pensamiento. Esto nos hace pensar que al fin y al cabo un país (siempre refiriéndome a gobiernos en legítima democracia) es la voz de un pueblo. Un país debe y tiene que cumplir la voluntad del pueblo que lo sustenta; y como consecuencia las acciones de un país son las acciones de sus habitantes.
Remontémonos al final de la sanguinaria Segunda Guerra Mundial, año 1944 “Conferencia Internacional en Bretton Woods”, Europa destrozada por culpa de una segunda guerra mortal (a punto de claudicar), cincuenta años y dos guerras mundiales. El mundo se encuentra en una de sus más desangeladas épocas. Un mundo dividido en dos como si la tierra fuera a desquebrajarse y en último suspiro a separarse y perderse en el fin de los tiempos. Todos los países dedicaron sus esfuerzos, en vano, sólo en si mismos. Ya no sólo el sur de América, parte de África y Asia se encontraban en condiciones paupérrimas, el Viejo Continente cuna de grandes imperios, había quedado debilitado por sus propios ocupantes después de unos acontecimientos atroces. El virus del desastre ya no era algo ajeno, estaba en nuestras propias entrañas. Ese año por fin los países se dan cuenta de que a lo mejor colaborando unos con otros se puede solucionar las cosas, aparentemente están dejando a un lado las “viejas rivalidades”.
En Bretton Woods se reunieron representantes de los principales países aliados para poder restablecer el orden de las relaciones monetarias, un primer paso, surge el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Aunque no sería el inicio oficial de sus actividades hasta finales de 1945 con la firma del Convenio Constitutivo donde se unieron los primeros 29 países.
A pesar de que en los últimos decenios ha habido un avance en la reducción de la pobreza esto no es suficiente. En el año 2006 más de 1000 millones de personas viven con menos de 1$ al día, es decir con cada cajetilla de tabaco que no fumáramos, a parte de beneficiar a nuestra salud, podríamos ayudar a aquellos que lo necesitan. Más de 750 millones de personas (de los cuales 150 millones son niños) sufren malnutrición, un 11.6% de niños menores de 5 años mueren al año en los países de bajo ingreso.
Las Naciones Unidas viendo este problema han ideado un plan que se centra en la reducción de la pobreza “sólo” a la mitad en 25 años (1990-2015). Esto de conoce como Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). En estos objetivos se sostiene que para lograr la meta ideada, es necesario un incremento del ingreso medio per cápita, que ha de ser rápido y sostenido apoyándose en la adopción de políticas macroeconómicas acordes, apertura comercial, instituciones y marcos normativos sólidos y buenos gobiernos alejados de la corrupción. Para que se pudiera conseguir todo esto, ya adentrado en el nuevo milenio, en marzo de 2002 la comunidad internacional adoptó una estrategia apoyada en dos pilares: el primero era la adopción de políticas acertadas y de buen gobierno por parte de los países de bajo ingreso; el segundo exigía un respaldo internacional más amplio y eficaz, que incluiría una asistencia internacional para el desarrollo y liberalización del comercio y como consecuencia las aperturas de los mercados a las exportaciones de estos países. Esto se conoce como “Consenso de Monterrey”.
El FMI ayuda a los países de bajo ingreso a conseguir los ODM y está ayudando a conseguir los objetivos del Consenso de Monterrey mediante sus tres funciones básicas: financiación, asistencia técnica y supervisión.
El FMI brinda asistencia financiera a los países de bajo ingreso con grandes dificultades en su balanza de pagos a través del “Servicio para el Crecimiento y la Lucha Contra la Pobreza” (SCLP). Esta asistencia financiera consiste en préstamos a bajo interés, a largo plazo y con un interesante periodo de carencia. Además estos programas cuentan con la ayuda y el respaldo del Banco Mundial. En caso de necesidades temporales el FMI recurre al “Servicio para Shocks Exógenos” (SSE). Tantos el SCLP y el SSE se basan en los “Documentos de Estrategia de Lucha contra la Pobreza” (DELP). Éstos son unos documentos que preparan por las autoridades de los países receptores de ayuda junto con la sociedad civil y otras instituciones.
Así visto parece que poco a poco la sociedad mundial se está concienciando del problema (que es de todos) que significa la pobreza. Un problema que no sólo se queda en la falta de dinero o alimento, abarca otra serie de problemas como pueden ser el descontrol de las enfermedades víricas y altamente contagiosas como SIDA, Hepatitis. Malaria, etc.; niveles bajos de educación que impiden un desarrollo de la sociedad y de la cualificación laboral; faltas de medidas para proteger el medio ambiente (aunque irónicamente los países desarrollados tampoco las tomemos). Por ello el FMI también se preocupa por “nuestro” medio ambiente, asesorando políticas vía impuestos para que no se abuse de los recursos, que recordemos, no son ilimitados. Además también técnicos del FMI asesoran como gestionar los bosques y los demás recursos naturales de nuestro entorno. También el FMI colabora con los gobiernos y otras organizaciones para poder llevar a cabo el objetivo de proteger el medio ambiente.
Existe una asistencia específica para los países de bajo ingreso que se conoce como “Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados”(IPPME). Ésta representa un enfoque integral para la reducción de la deuda en los países pobres muy endeudados que aplican programas de ajuste y de reforma respaldados por el FMI y el Banco Mundial. También cabe hablar de la “Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral” (IADM) donde el grupo de los ocho países más poderosos propuso a el FMI, la Asociación Internacional de Fomento (AIF), del Banco Mundial y el Fondo Africano de Desarrollo (FAD) que condonara el 100% de la deuda contraída como punto final de la Iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados. Pero esto va más allá, el objetivo es que al condonar la deuda los países puedan aprovechar los recursos que quedan libres y así poder alcanzar los ODM. Sin embargo, a diferencia de la Iniciativa para los PPME, la IADM no conlleva ningún tipo de alivio paralelo por parte de los acreedores privados o bilaterales oficiales ni de otras instituciones multilaterales.
Hay veces que los países no desean o no creen conveniente la ayuda económica del FMI, pero si desean ser asesorados y que sus políticas económicas sean supervisadas por el FMI, además de que esto supones un fidedigno aval. Este mecanismo ayuda a los países a diseñar programas económicos eficaces.
Otro apartado muy importante a tratar es la asistencia técnica que ofrece el FMI. Dicha asistencia conlleva que el país pueda lograr un crecimiento y un desarrollo sostenido en el tiempo donde sus instituciones serán fortalecidas y ganarán capacidad, venciendo a sus deficiencias y vulnerabilidades. En los últimos años el FMI ha creado centros de asistencia técnica en el Caribe, Pacífico, África Oriental, Occidental y Central, además de Oriente Medio.
Gracias a estas ayudas y asesoramientos, muchos países como Vietnam, China, Chile, México, Taiwán, … han prosperado de tal forma que han tenido un gran crecimiento sostenido de su PIB. Estas economías se conocen como: “Economías Emergentes”. Son países que se han propuesto tomar “las riendas” del panorama económico mundial.
Sin embargo no es oro todo lo que reluce, en mi opinión dentro de estas ayudas desgraciadamente existen unos intereses creados. Muchos países como por ejemplo Estados Unidos necesitan de otros para poder mantener su supremacía, necesitan de países que dependan de él, y más si sabemos que EEUU es el país con una mayor cuota dentro del FMI, lo que implica un mayor poder. A los EEUU les interesa “formar” a algunos países para poder explotarlos consiguiendo materias primas, productos y mano de obra al mejor precio.
Afortunadamente en breve va a ver una revisión de las cuotas donde le guste o no los EEUU al igual que otros países deben reducir su poder en pro de las economías emergentes.

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GLOBALIZACIÓN: CAUSAS Y EFECTOS

¿Qué es la globalización?, ¿de dónde viene?, ¿a dónde va? Muchos nos hacemos estas preguntas, en qué consiste ese fenómeno que ha causado tantos movimientos a su favor y en su contra. Siempre el hombre ha necesitado la compañía de otros, la comunicación, el sentirse bajo el amparo de los demás y el apoyo de sus semejantes. ¿No será la globalización una humanización de los países?
En un lugar al que todos tenemos acceso y podemos compartir nuestro conocimientos, la Wikipedia, se define la Globalización como el proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicos y políticos que les dan un carácter global. Así, los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la sociedad en red.
Pero todo esto así dicho puede ser muy bonito, sonar muy “lindo” como dirían en Sudamérica. El problema está en que la globalización está mal entendida incluso por los propios gobiernos y sólo la utilizan para beneficiarse y no beneficiar al resto. Si no porque tantas personas mueren al año, sin tener casa, alimento, medicinas…
Creo que las sociedades se justificas diciendo que están muy ocupadas con sus problemas y que no tiene tiempo para volver la cabeza y mirar atrás. Nos guste o no, todas las grandes potencias, antiguos imperios, se han dedicado a consumir todos los grandes recursos de esos países pobres a los que nosotros desde aquí llamamos el “tercer mundo”. Pero por qué nosotros somos el primero y ellos el tercero, acaso esas personas no son como nosotros. Hablamos de globalización, de unidad, de “alianza de naciones”, y les discriminamos como si fueran seres inferiores. Creo que nunca funcionará la globalización hasta que realmente exista un clima de igualdad que no distinga de sexo, razas y religión.

Ciñéndome a la objetividad de la definición voy a intentar explicar sus causas y efectos basándome en un artículo de Don Vicente Donoso.
La palabra globalización viene del término anglosajón globalization que viene a ser como “munidialización”, es decir una acción mundial. Esto nos lleva a una nueva fase de la economía con una repercusión a escala mundial. La sintomatología de la globalización esta primeramente reflejada en os flujos de comercio donde es conveniente medir su cuantía en relación con el PIB. Hoy en día nos encontramos con un volumen de comercio muy superior que al de hace años, pero en términos relativos no es una novedad, en el periodo comprendido de 1870 a 1914 tuvo un precedente. Probablemente el síntoma más espectacular se encuentre en el entorno financiero. Hoy nos podemos encontrar con un ritmo sin precedente de innovaciones financieras que ha desbordado a las instituciones. Otro síntoma podría ser la existencia de muchísimas empresas de carácter multinacional.
Las principales causas de la globalización son en primer lugar el progreso científico-tecnológico relacionado con la informática y la cibernética los cuales han permitido el surgimiento de procesos de producción flexibles, fragmentables, y fácilmente regulables y controlables; en un segundo lugar podemos hablar del avance de transportes de mercancías y viajeros reduciendo distancias; en un tercer lugar no podemos olvidar las comunicaciones que conllevan una rápida transmisión de la información incluso en tiempo real, provocando el nacimiento de nuevas actividades económicas radicadas en Internet. Todo esto ha provocado una creciente homogenización de pautas culturales y comportamientos. Además las instituciones de gobierno multilateral han progresado notablemente.
Todas estas causas han desencadenados unos efectos determinados que se pueden dividir en: efectos económicos y efectos profesionales y sociales.

EFECTOS ECONÓMICOS:
1) Mayor eficiencia mundial en la asignación de recursos
2) Mayor facilidad de los países de acceso a las tecnologías, al capital y al trabajo
3) Oportunidades de aprovechamiento de economías de escala
4) Aumento del bienestar del consumidor

EFECTOS PROFESIONALES Y SOCIALES:
1) Aparición de nuevas profesiones y formas de trabajo
2) Incremento de la competencia entre trabajadores
3) Protección del trabajador

Pero no sólo son glorias, también hay penas:
1) Perdida de autonomía política
2) Cesión de soberanía
3) Incapacidad del Estado Nacional para enfrentarse con riesgos que desbordan el marco de sus competencias y exigen un tratamiento supranacional.

Todas estas causas y efectos provocan que los países creen unas políticas para sus “economías internacionales”. Estás políticas deben desprenderse de todo unilateralismo, al igual que de una huida total al mundialismo. Lo ideal es llegar a un término medio donde se acepte la globalización pero a su vez se articulen instituciones nacionales con supranacionales.




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